Este sitio pretende ser un link a todo lo que pienso sobre las cosas que me pasan a mí, a mi perro, al mundo, a la fermentación de nuestra cerveza... Como digo en el primer texto, no pienso censurar nada de lo que que pongáis en los comentarios ni de lo que me mandéis. Así que espero mucha colaboración.

martes, octubre 11, 2005

Los galácticos

Ayer sufrí un repentino ataque de melancolía. Mientras brindaba con un fabuloso copazo de Leffe roja, recordaba con Alo nuestro paso por el Foticos, primero, y el Atlantic, después.
Y es que en Foticos eramos los más amateurs de una liga de amateurs. Los otros equipos calentaban y rotaban... y nosotros teníamos problemas para estar gente en todos los partidos. Eramos los más auténticos. Por eso no me olvido de esa mano que hizo Fernando, todavía borracho de la noche anterior, en un partido contra San Cernin. Cortó el balón de la manera más descarada posible, y cuando se volvió hacía mí se empezó a partir de risa. Recuerdo los piques de Avelino con todos los árbitros de la liga. Sus gritos en Estella: "¡En este puto pueblo siempre se ríen de nosotros!" y cómo no, sus jugadas de esquina a esquina del campo.
Y de esquinas sabía Julio un rato, no porque sacase los corners, sino porque siempre se las ingeniaba para terminar la jugada tirando a puerta desde una esquina. Por mucho que Fernando se enfadase... Ay, Milinko, ¡qué aquellos tiempos! Otro de los miembros del bunker era Alo, que sufrió una genial metamorfosis de delantero goleador a defensa prodigioso: "A mí se me va a escapar un vasco", declaraba orgulloso en un mítico partido en la Ikastola San Fermín. Con el Atlantic jugó, incluso, de portero. Nunca se lo he dicho y aprovecho la seguridad de hacerlo desde un ordenador, pero si juega un par de años más acaba de bedel de polideportivo.
Otro que abandonó un glorioso futuro en el deporte fue Pelaez, que un día se vino con chándal y sin pantaloneta porque hacía mucho frío. Casi no le dejan jugar. Y frío era Alzueta. Más que frío, era como el bocata, que nuestras madres preparaban para la merienda de una excusión unas 12 horas antes. La de veces que le gritaba desde la portería "sangre, Alzueta sangre". Qué recuerdos. Y Bretón. Y Galán. Y Esteban de Guerra. Y Villanueva, jugador non nato, que duró un poquito menos que otro mítico: Monzón.
Y cómo olvidarnos de Rusticov, Garde. El único jugador que tuvo peor condición física que yo. Al menos cuando llegó, porque después mejoró hasta casi hacernos olvidar su primer partido, cuando tumbado en mi área, rojo como un republicano, me decía: "si me pongo peor llamad a una ambulancia".
Mi área. Qué bien sonaba. Esos balones por alto que no olía. Esos goles bajo las piernas. Y, pese a todo, yo era feliz, gritando a unos y otros, tirándome por los suelos de media Navarra y recibiendo tarjetas por perder tiempo o hacer el bobo. A los árbitros también les cogí cariño. Como el que llegó borracho a un partido y se chocó contra una columna del lateral del pabellón en mitad de un partido. Y al que me sacó una tarjeta amarilla cuando después de aguantar que pitara todo al revés durante medio partido, no pude contener la risa. "Es que me he contado un chiste que no sabía", le dije. Si es que me volvía chulito y violento con un par de guantes en las manos...
En fin, que podría estar así horas... Esperad, que acaba de aterrizar en mi cerebelo la imagen de Galán tirado en el suelo. Enbrollado en su bicicleta. Gritando ¡Auxilio, auxilio! Y nosotros que salimos a medio cambiar del vestuario pensando que le habían dado una paliza... Y cuando Julio viajó hasta Estella para ser expulsado a los tres minutos. Y cuando el más pequeño de San Cernin se encaró a Fernando. Y cuando él, el Kalifa, separaba de una pelea a Garde mientras le gritaba que esperara al siguiente corner para reventarle el bazo. Qué buenos ratos.
Hubo otros no tan buenos, como mi comienzo con el Atlantic. En el primer partido casi me quedo ahí, porque no podía respirar (todavía no sé qué pasó), y en el segundo me partí un dedo y estuve un mes de baja. "Pedazo fichaje", habrían pensado los amigos del Atlantic. Y Carlos. Y su "amigo", que después de vernos calentar durante veinte minutos, preguntó si aquello era balonmano...
Y ahora sí. Ya es hora de acabar el más que merecido homenaje a los galácticos. Un equipo de jugones que pasará a la historia: Bacardinho, Gordillo, Chupito Ave, Rusticov, Kalifa, Juli olé, De Guerra, Galán, Pelaez, Bretón, Alzueta... ¡Sangre, por Dios! ¡Alzueta, sangre!

viernes, septiembre 16, 2005

El pescadero y el portaaviones

Empieza a resultar aburrido empezar todos los textos pidiendo perdón. Pues esta vez no pienso hacerlo. ¡Al carajo! De nada por no escribir en un par de meses. Aunque lo de no escribir no es del todo cierto, porque escribí algo en Bilbo, apoyado en la barra de un pub con una pinta de Guinnes como espumosa musa. Hey, quietos. Todavía no me hace falta emborracharme para escribir un par de líneas al mes. Todavía, dadme un par de horas. Y ya que estamos, prestadme un par de segundos que voy a por una birrilla. Listo. Psss, clac. Glurp, glurp, mmmm. ¡Ah! Esto ya es otra cosa. Ahora podemos seguir.
Hace unos meses os contaba, queridos lectores (siempre he querido decirlo), que cada día me cuesta más escribir. Y es cierto. Bueno no. Escribir no supone demasiado esfuerzo, de hecho las teclas son blanditas y cualquier suma de huesos y pellejo como yo puede martillearlas sin tener al día siguiente demasiadas agujetas. Lo complicado es tener buenas ideas. O convencerse a uno mismo de que esas ideas son buenas, porque estoy empezando a pensar que es lo que me pasa. Pero en fin, esa es otra historia, porque querido lector no quiero aburrirle con este tema, como digo, ya comentado.
Los envidiosos estudiosos de la lengua que estén saboreando esta pequeña obra de arte hecha post acaban de decir en este mismo momento “ah, maricón, ahí la has cagado, antes queridos lectores y ahora querido lector. Qué falta de coherencia, cohesión y amortiguadores”. Pero el error no es error mierdecillas, porque de los cuatro medicados lectores que empezaron el texto, tres no han podido continuar: Uno está intentando ahorcarse con el cable de los altavoces, otro ha metido los dedos en el enchufe y el tercero vuela hacia el suelo (lo de vuela es un decir, porque en realidad cae como un escupitajillo) tras saltar por su ventana. El abnegado que sigue aquí también ha intentado saltar, pero no se ha dado cuenta de que la persiana seguía cerrada, así que no le ha quedado otra opción que seguir con el texto.
Este tío está fatal y encima no tiene gracia, pensarás pequeño gorrión enjaulado por barrotes de PVC. O de lo que sea. Lo siento, me perdí el capítulo de Bricomanía sobre cómo construir tus propias persianas. Había salido humillado a comprar un moldeador de acero con presión hidráulica a las cuatro pinzas. “Es algo que todos tenemos en casa”, decía el presentador y yo, cada vez más enterrado entre los cojines de mi sofá, no pude aguantar más sin mi moldeador. Me ahogaba y se me secaba la campanilla imaginando las carcajadas de mis amigos cuando supieran que no tenía uno. Y he de decir que ahora soy mucho más feliz. Por fin puedo construir un portaaviones con capacidad para 30 cazabombarderos.
Y así, acaba este post. Que de qué iba. A ver, no sé. De mi agonía al ver que el tiempo avanza sin detenerse como un desfile de pescaderos. Pensad en ello. Y, por favor, abrid las ventanas antes de empezar a leer uno de mis textos, porque si no tendré que escuchar vuestras opiniones sobre el blog.

domingo, julio 17, 2005

Y un ingés vino a Bilbaooooooo

Más de un mes sin escribir un post. creo que he logrado un record. Para los primeros quince días no tengo excusa, pero para él último medio mes sí. En Bilbo no tengo un minuto para escribir aquí cuando estoy en el curro, y lógicamente después, en el piso, no tengo internet. Así que aprovecho ahora que he venido a Pamplona.
En mi nuevo hogar Bilbao, estoy encantado. Es una ciudad que ha cambiado espectacularmente en los últimos años. De hecho, la semana pasada otorgaron a la villa un premio de desarrollo urbanístico. Creo que lo daba el Banco mundial, pero no estoy seguro. He de decir que me ha sorprendido la ciudad, porque la recordaba sucia y maloliente.
En el curro estoy bastante bien, si exceptuamos que uno de mis jefes no me habla. Me mandan bastante cosillas y no me aburro nada. Lo peor es que, aunque se entra a las once, no se sabe a qué hora sales.. De todos modos, prefiero llegar más tarde a casa que tener que madrugar....
El piso en el que vivo tampoco está nada mal. Es enorme, y por tanto podré acogeros a todos los que os apetezca venir a la semana grande de Bilbao, que me han dicho que es genial. Comparto habitat con dos estudiantes en prácticas de hostelería, un camarero y una chica catalana. Me llevo bien con todos, más que nada porque no los veo. Cada uno tenemos un horario distinto y es muy dificil coincidir.
Poco más puedo contaros, porque me vienen a buscar para ir Gorraiz. Nos vemos en Bilbo!!

lunes, junio 13, 2005

Esto es f�tbol Posted by Hello

La Copa se va de copas Posted by Hello

Rojillos en la capital Posted by Hello

El sueño terminó

Hemos perdido. Y sin embargo hoy me siento más osasunista que hace una semana. Más rojillo que en toda mi vida. No porque el equipo jugara, como dicen los puristas, un “buen fútbol” (no van a jugar un mal baloncesto), sino porque la afición demostró que es una hinchada espectacular: No se cantó el “Madrid se quema” que tanto sonaba en los vagones del tren; ni se extendió una pancarta “París 2012” que según se rumoreaba habían preparado los Indargorri. En su lugar, una irónica Txantrea 2012. Casi ningún roce con la policía, que supo aguantar con buen humor la canción de Loca Academia de Policia que se tarareaba como banda sonora cada vez que aparecía un azul. Y como broche de oro, cero enfrentamientos y muy buen rollo, antes y después del partido, con la hinchada bética. Es decir, no se quiso provocar, ni dar una excusa a nadie.
Y es que el día apuntaba a fiesta, y empezó con buen humor. La “marea roja” (hay que ver que poco originales son los periodistas) no era de aficionados y sí de kalimotxo. Cientos de cubos que sirvieron para apagar la sed y, de paso, para avivar las ganas de fiesta. Entre trago y trago canciones de todo tipo: desde el mítico “rojillos hasta la muerte”, hasta "eso que dice la gente...", pasando por otras menos habituales como “París, París, París” o algunas personales como “Txomin maricón” cuando el susodicho hablaba con su mujer. Pero el viaje era largo, y la mayoría de las provisiones se agotaron antes de llegar a Madrid.
Menos mal que el club piensa en todo y habilitó un albergue para el peregrino rojillo. Los katxis bailaban en la carpa al ritmo de “Dale Ramón”, “El rey” o “Tengo una banda de Rock & Roll”, esperando la hora del partido. En los aledaños (bonito vocablo que creo que sólo se utiliza en el periodismo deportivo) del estadio, las dos aficiones se fundieron en un abrazo antisevillista.
Del partido no puedo hablar mucho, porque entre la lejanía de mi grada y, sobre todo, la altura del ron en mis cubatas, no me enteré de mucho. Además da igual, los partidos son como las películas, el que a uno le gusta a otro puede horrorizarle.
Después, en las procesiones hacia los trenes de vuelta, se respiraba una mezcla de pesimismo y emoción. Había que estar tristes porque se había perdido, pero sin embargo la sensación general era de que se había luchado bien y de que habíamos demostrado a toda España que no somos una panda de terroristas, como algunos intentan pintarnos.

domingo, junio 12, 2005

Osasuna

Las fotos de la final en
http://spaces.msn.com/members/rinconmaldito/

Mañana post sobre el día más importante del osasunismo

jueves, junio 09, 2005

TONTERÍAS

Hace mucho que no escribía por aquí. Que vergüenza, no consigo ser constante ni en algo que en teoría me gusta. Escribo sin tener demasiado que contar, pero bueno será cuestión de aprovechar la cintura de un género como el blog. Porque si lo dudaba alguien se ha convertido en un genero diferente a los que me explicaron en primero. No son noticias, no son columnas de opinión... ¿qué demonios es un blog? Pues esto señora, lo que está leyendo. Un poco de todo. Algo de opinión, un poco de diario...
Acabo de borrar dos párrafos horrorosos que acababa de escribir y he decidido simplemente dejaros una cita que he leido en "Días felices en Argüelles" de Francisco Umbral. Es más o menos lo que yo había intentado explicar al abrir este blog cuando dije que pretendía que fuera una especie de psicoanálisis personal. Dice Umbral en el prólogo de su libro que al escribir "no podemos escapar del yo" y que "la escritura no es más que una forma de lectura de nosotros mismos. " Me encantó, y os recomiendo a todos el libro, porque más allá de la cita citada es genial.
Nada más. ¡Menuda tontería de post!
Prometo escribir cosas más interesantes a partir de ahora. De momento el domingo la crónica de la final de Copa del Rey vivida en Madrid. Nos vemos.

jueves, mayo 26, 2005

500 visitas

¡El contador de la página ya registra 500 entradas! Contando que más de la mitad son mías para hacer bulto, calculo que se habrá visitado esta página más o menos 200 veces. Siendo realistas hay que suponer que de esas visitas más de la mitad han de ser por equivocación. Así que quedan unas 50 visitas. De ellas, 30 habrán sido hechas desde el cti de la universidad, cuando digo a los compañeros que tengo en los ordenadores de alrededor que visiten el blog. De las restantes, según me han dicho, nueve son de mis hermanas cuando se aburren en el trabajo. Así,me quedo con 11 que es el número de comentarios que se han dejado a los textos y fotos. ¡Gracias!